viernes, 6 de febrero de 2015

Solo una secuencia de acontecimientos...

El gato en la ventana mira 
la lluvia cae incesante,
la tierra mojada tiembla gota a gota.
La tarde acelera sus pasos
hasta convertirse en sombra.

El  gato detrás de los cristales mira,

hay todo un cielo inmenso y oscuro.
No hay estrellas en la noche
solo un aroma se mezcla
envuelto en el aire
a instinto salvaje y a llovizna.

El gato amanece en su sitio.

Ser  espectador no es milagro 
sino condena.

Las nubes blancas

despojadas de tormentas.
La mañana pinta un tono 
entre ocre y celeste,
aguzando felinos ojos
mirando... olfateando...
con la humedad de la tierra 
la hierba tímidamente crece.

Mansedumbre reposando en la ventana.

Costumbre aprendida de otras vidas.
Calcula la distancia, no es tan alto...

¡Salta!


No fue tan larga la caída, el golpe se amortigua.


Moja sus patas en un charco de agua...

siente.
El día, el aire, la noche, el agua, la tierra
la lluvia
la brisa que acaricia su pelaje...

Todo estaba afuera.


Y el gato que miraba detrás de la ventana 

se aleja.

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